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Exigencia de Respeto por los los Periodistas Colombianos a La Silla Vacía y la FLIP

Que Cese la Estigmatización a los Periodistas en Colombia



Por medio de esta carta abierta y pública, le hago saber a los miembros del medio digital La Silla Vacía y a los coordinadores de la alianza llamada Liga Contra el Silencio, así como a la Fundación para la Libertad de Prensa, FLIP, mi inconformidad por la publicación de los antecitados medios de comunicación, llamada “Mención de Iván Cepeda en Computador de las FARC no Fue un Montaje”.


En esta nota de prensa publicada el día 22 de febrero del año en curso y firmada por la periodista Jineth Prieto, se dice que la Agencia de Prensa Rural junto a otros dos medios digitales eran “medios orgánicos a las FARC”. Más allá de la falta de rigor de una aseveración de esa magnitud, es temerario el señalamiento, toda vez que muchos periodistas fueron publicados y republicados allí en su momento, como fue en mi caso.


Durante los primeros momento del proceso de paz entre las extintas FARC y el Estado colombiano, en cabeza del expresidente Juan Manuel Santos, en dicho medio fueron republicadas un par de crónicas escritas por mí sobre el paro campesino del Catatumbo del año 2013 y sobre la situación de los campesinos de la Hacienda Las Pavas, en el sur de Bolívar.


El hecho de haber publicado en dicho medio, a la luz de lo asegurado irresponsablemente por La Silla Vacía, me vincula con dicho grupo armado al margen de la ley, lesiona mi buen nombre, y además, pone en riesgo mi integridad física.


Es un absoluto contrasentido que la Fundación para la Libertad de Prensa, que tiene como misión defender el ejercicio periodístico en Colombia, permita a través de La Liga Contra el Silencio (proyecto nacido en el seno de dicho organismo) que se ponga en tela de juicio el actuar periodístico de tantos colegas, así como el mío propio basándose en una estigmatización generalizada sin que medie ningún tipo de sustento. En el pasado, medios de comunicación, tales como El Espectador, han publicado material de personas que en algún momento fueron condenadas por la justicia colombiana sin que eso sea indicio alguno de la ilegalidad del medio, de su filiación con alguna estructura ilegal o de la connivencia de su planta periodística con algún actuar contrario a la ley.


Además, en mi caso particular, dicha fundación ha defendido mi honra y buen nombre en más de un caso, como lo ha sido el de las carpetas del Ejército en 2020, cuando una división de inteligencia del órgano castrense espió a más de 100 personas, entre las que estábamos varios periodistas; la mencionada persecución por parte de los aparatos de inteligencia estatal llevó a que se presentaran situaciones que comprometen mi seguridad personal, incluido un atentado contra mi lugar de residencia, testimonio que recoge un pódcast hecho por la misma FLIP.


A la pregunta hecha por mí a través de WhatsApp “Entonces quienes alguna vez publicamos o fuimos republicados en Prensa Rural fuimos parte orgánica de las FARC?(sic)”, Daniel Pacheco, actual subdirector y editor general de La Silla Vacía me respondió “No creo q(sic) todos. Seguro varios, no?(sic)”; sin que mediara ningún tipo de evidencia o sustento más allá de esa conjetura. Si ese es el rigor para responder a un afectado por la publicación hecha en su medio de comunicación no quiero imaginar la rigurosidad con que se llevan a cabo las demás investigaciones en La Silla Vacía.


Como colaborador ocasional de medios adscritos a La Liga contra el Silencio y como persona protegida, en algún momento, por la FLIP, me causa desconcierto la manera irrespetuosa, irresponsable y temeraria con que se señala y estigmatiza a colegas que en muchos casos son comunicadores comunitarios o rurales en zonas en donde el conflicto armado sigue siendo una realidad. La falta de rigor en estos casos atiza la persecución contra periodistas en Colombia y deja en el aire la sensación de que el desconocimiento del oficio en la ruralidad le abre la puerta al prejuicio y al sesgo.


Exijo se haga una precisión a las afirmaciones realizadas por dicho medio, desligando a los periodistas de tales acusaciones que se soportan en el vacío y que generalizan un obrar delincuencial. Igualmente, solicito a la FLIP que haga valer su misionalidad, protegiendo la libertad de prensa y la integridad moral de quienes hemos sido afectados por tales afirmaciones.


Si alguna vez se quiere llegar a tener una defensa sólida del periodismo en Colombia se debería dejar de actuar como un pacto de clase y empezar a comportarse como un gremio profesional.





Gerald Bermúdez

Monterrey, NL, México


25 de febrero de 2026

 
 
 

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La Maquina del Aleph Gerald Bermúdez Tiempo, ¡tiempo!, ¿tiempo?, tiempo… ¿Tenemos tiempo?, ¿existe el tiempo?, ¿Hay tiempo?, ¿Cuántos tiempos hay? TIEMPO El tiempo tiene como sustancia muchas preguntas. El más próximo nos indaga sobre los inicios, finales, nudos y baches de la biografía del mundo como lo inventamos. Uno menos cercano es el tiempo de la memoria, el de la añoranza, el tiempo de lo que fue y tal vez siga siendo sin que lo sepamos o haya dejado de ser porque ya no lo sabemos nuestro. Hay otro tiempo que es el de las cosas que no están sujetas a nuestra mirada, a nuestra comprensión; es el tiempo de la anacronía, de lo eterno que siempre está ahí para mostrarnos lo fútil de nuestras ideas. No pretendo componer un tratado filosófico sobre los tiempos, no pretendo abrir una brecha en lo que ya se escribió sobre el tiempo. Solo busco poner a andar en mí esa forma de entender el tiempo que puede estar imbricada con lo que no nace ni perece, al m ismo tiempo que trato de descifrar el lugar que los segundos que se suceden unos a otros, ocupan en el mundo de la memoria y de ese tiempo de la nostalgia. T I E M P O Después de vagar por las elucubraciones que atienden a la física y la división del tiempo de manera infinita, como lo propusiera Zenón de Elea sobre el espacio en la paradoja del Pélida y la Tortuga; después de trasegar por los terrenos de la física cuántica y tratar de asir ese tiempo que es una probabilidad entre muchas otras; un hecho debido al azar reescribió toda la indagación sobre el tiempo como si fuera un nuevo dibujo en la arena.

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