La Otra Frontera

Siempre que se habla sobre migrantes venezolanos en Colombia se habla de Cúcuta o de Arauca como pasos de frontera. Poco se habla de Ipiales que es la frontera sur entre Colombia y Ecuador.

 

Este límite es importante porque es un sitio de paso obligado hacia los países del sur que para muchos migrantes ofrecen mejores condiciones de vida que Colombia.

 

La pandemia por Covid-19 tiene a Ipiales, en el momento en que escribo estas líneas, en una cuarentena general. Esta situación que se presentó en todo el mundo ha hecho que la vulnerabilidad de los migrantes aumente y muchos de ellos hayan decidido regresar desde esos países del sur hacia Venezuela.

 

Después de la primera ola, a mediados de 2020, los caminos se llenaron de aquellos que buscaban retornar a su país. En la medida en que las condiciones fueron estabilizándose muchos tomaron de nuevo la vía al sur. Algunos se quedaron varados en Ipiales por el cierre de las fronteras, otros decidieron cruzar ilegalmente hacia Ecuador.

 

Los mitos que alimentan la xenofobia son el pan de cada día, pero los migrantes continúan como una fuerza imparable moviéndose por el continente. Como lo expresó un joven con su mochila al hombro “Migrar no es un delito”.

 

Estos testimonios, los que componen esta historia disgregada y ordenada por los azares del camino se lograron gracias al Fondo de Respuesta a la Pandemia de Rooted in Trust, iniciativa de Internews.

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Gerald Bermúdez. Bogotá D.C., 2021.